La fortaleza de la fe

En este día tan celebrado por toda España, donde se aúnan la consagración del libro (amén) y el santo Jorge quiero recordaros también el inicio de una obra faraónica a lomos de la Sierra de Guadarrama. Un lugar apartado de la nueva Villa y Corte de Madrid, y que por su nombre nos llevaría a “escoria”.

Pero para ello debemos retrotraernos unos cuantos siglos atrás, a la época dorada y hegemónica del reino, apenas habían pasado cincuenta años tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Estamos en 1557 acompañados por el ilustro Fray Sigüenza, nuestro narrador fiel. Exactamente en el 10 de agosto, tras la victoria de San Quintín, tras la cual Felipe II decidió la construcción de lo que sería el Monasterio de San Lorenzo. Así nos lo relata Sigüenza:

“Entendió que un principio tan ilustre de sus cosas le venía por su favor e intercesiones en el cielo, y así, desde aquel punto, concibió en su pecho un alto propósito de hacerle algún señalado servicio”

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“Frescos de la batalla de San Quintín, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”

A la vuelta de Felipe II de la batalla con Francia, se empezó a organizar este tributo a San Lorenzo, comenzando por su ubicación. Tras la instauración del centro de la corte en Madrid (1561), se decidió buscar un lugar próximo a la Villa de los cuales se plantearon varios, como el monasterio de Guisando, o emplazarlo en Aranjuez. Pero finalmente se optó por un pueblo recóndito llamada El Escorial, un lugar ya de por sí especial donde se plantean varios misterios a su alrededor. La explicación trascendente de la ubicación cuenta que allí mismo, a la ladera de Guadarrama, se ubicaba una de las tantas bocas del Infierno por lo que construyendo un lugar sacro se cerraría. Felipe II también optó por este lugar recóndito debido a que concibió su monasterio como un auténtica fortaleza cristiana, un lugar donde se oraría veinticuatro horas, y un lugar apartado donde nada ni nadie pudiese interrumpirlos. Por ello, para poblar este monasterio se eligió a la Orden de los Jerónimos, la cual Felipe tenía mucho aprecio desde pequeño.

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“Fray José de Sigüenza”

Fray Sigüenza nos incide en esta presencia demoniaca en uno de sus pasajes, donde fray Juan de Huete y Juan del Colmenar (Prior de Zamora y Guisando respectivamente) se dirigen al lugar donde ese alzará esta gran fábrica. Fray Sigüenza nos lo explica:

“Vinieron a la villa del Escorial, desde allí caminaros juntos al sitio, subieron la cuesta y se levantó un aire furioso […] soplaba con tanta furia que arrebató las bardas de la pared de una viñuela y dio con ellas en las caras de los que subían. […] han conjeturado algunos, no sin fundamento, cuanto le ha pesado al demonio que se levantase una fábrica donde se le iba a hacer mucha guerra”

Pero aquí no acaba la cosa, ya que fray Juan del Colmenar, que iba en cabeza, dijo lo siguiente:

“Esta tempestad despierta al demonio para que desmayemos o para engañarnos; mas no ha de sacar de ella ningún fruto; pasemos adelante y no hagamos caso de su malicia.”

Felipe II bautizó a Juan Bautista de Toledo arquitecto del Monasterio en 1559. Años después, exactamente en 1563 se decidió colocar la primera piedra del monasterio, a día de 23 de abril. Es decir, hace exactamente 451 años de la colocación de esta simbólica primera piedra. Y como no podía ser de otra manera, nuestro ya familiar compañero Sigüenza nos explica este hecho:

“A 23 días de Abril de este mismo año de 63, se celebró la fiesta de San Jorge, le pareció a Juan Bautista de Toledo que era tiempo de comenzar la fábrica y asentar la primera piedra, fundamento de todo el cuadro y planta: juntó a los aparejadores y oficiales, llamó a los religioso para que se hallasen presentes (excepto del Prior que estaba fatigado); el Vicarios y los demás llegaron al medio de la zanja […] tomaron una piedra cuadrada, que tenían ya aparejada para el efecto, y la asentaron con mucha devoción […] dicha piedra tenia escrita en sus lados el nombre del fundador y del arquitecto, el día y el año en que se asentaba”

La inscripción era la siguiente:

-En la superficie alta: DEVS O. M. OPERI ASPICIAT.

-En el otro lado: FILIPVS II HISPANIARVM REX, A FVNDANENTIS EREXIT M.D.LXIII

-En el otro lado: IOAN BAPTISTA ARCHITECTVS IX KAL MAII

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“Piedra fundacional del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”

Así comenzó una de las obras más increíbles que conservamos en España y Madrid, y una de mis preferidas.

Espero que os haya gustado esta “otra visión” de este día y que celebréis El día del libro.

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